Registrar las ventas, saber cuánto entró en el día, llevar el control de quién debe y organizar las citas o los pedidos. Con los productos, los precios y los nombres de tu negocio.
Estas pantallas están vivas: tócalas. Así se vería lo tuyo el primer día.
Demostración. Los datos son de ejemplo y no se guardan en ningún lado.
Una visita a tu negocio. Veo cómo cobras, qué apuntas y dónde se te va el tiempo. Sin costo.
Con tus productos, tus precios y tus nombres. No es una plantilla: es tu negocio adentro.
Entras desde el celular o una tableta. Si algo falla o quieres cambiarle algo, me escribes.
No traigo lista de precios pegada en la pared, porque no le vendo el mismo sistema a todos. Lo que cuesta depende de qué tan grande es tu catálogo, cuánta gente lo va a usar y qué necesitas que haga. Son dos pagos: una instalación de una sola vez y una mensualidad.
La visita y la cotización no se cobran
Si te doy un número es después de ver cómo trabajas, no antes.
Cinco preguntas. Al terminar se abre tu WhatsApp con el mensaje ya escrito y tú decides si lo mandas.
No se guarda nada en ningún servidor: el mensaje se arma en tu teléfono y viaja por tu WhatsApp.
¿Quieres darme el panorama completo? Está el cuestionario a fondo — son unos 10 minutos y con eso te llevo una propuesta ya hecha.